04/02/2010
En Mendoza la interna radical le puede generar un escenario no deseado a Julio Cobos donde estaría volviéndose a enfrentar con el radicalismo orgánico.
El próximo 28 de marzo habrá elecciones para concejales en la ciudad del buen vino y el intendente Víctor Fayad, por apenas 9 votos contra 8, logró imponer su lista en el Comité Capital de la UCR. Pero el Frente Cívico -que representa al cobismo- tiene su propia lista y cuestiona que el Comité Capital tenga facultades para la designación de los candidatos.
El conflicto entre los dos sectores sigue adelante y pero los operadores esperan que se llegue a un acuerdo, por ejemplo, en el marco de la reunión de la convención local de la UCR prevista para el 6 de febrero.
El caso es que Cobos está dispuesto a inscribir el Frente Cívico como la lista 503 y competir con la lista 3 tradicional de la UCR, que hasta ahora controla Fayad. En el medio puede haber impugnaciones judiciales cruzadas de no prosperar.
Ubicado en la vereda de Cobos, el presidente de la UCR provincial, Cesar Biffi, admitió el lunes pasado que las instancias de negociación están trabadas.
No hay que extrañarse de que Cobos, pese a estar en el medio de una tormenta política por las acusaciones que los Kirchner le hacen de encabezar un complot contra el gobierno, se haga tiempo para tratar de evitar la confrontación con Fayad.
La pelea del pago chico tiene importancia estratégica. En una elección estrictamente local, el aparato municipal que maneja Fayad pesa y Cobos no tiene ninguna garantía de que su Frente Cívico termine imponiéndose. Una derrota ante Fayad sería algo más que un hecho local.
La imagen del cobismo podría verse debilitada en el orden nacional si sufre un tropiezo en su pago chico.
También el mismo 28 de marzo, el kirchnerismo y el sciolismo necesitan ganar la intendencia de Pinamar con el Movimiento Unidos por Pinamar que lleva como candidato al ex intendente y dueño del balneario CR, Blas Altieri.
Éste se alió con el actual intendente, Rafael De Vito, propietario del balneario Cocodrilo y sucesor del suspendido Roberto Porreti, quien estaría bancado por el Vice gobernador Balestrini quien estaría cuestionado para presentarse pero podría auspiciar otro candidato y mantiene además el control del PJ local.
La mala noticia para Kirchner y Scioli es que, después de infinitos rodeos, la UCR, la Coalición Cívica y el GEN acordaron firmar una alianza para llevar como candidata a la concejala radical Mercedes “Chuqui” Taurizano, que tiene serias posibilidades de imponerse en la ciudad balnearia de los pinos.
Para Kirchner una victoria en este minúsculo distrito de 17.000 votantes tiene un alto valor político en un verano donde lo que le sobran son malas noticias y señales de debilitamiento en casi todos los frentes.
En cambio, una victoria de la alianza encabezada por la UCR sería interpretada mediáticamente como la confirmación de la declinación K, ya que Pinamar es la única elección a la vista. Mañana vence el plazo para presentar alianzas y aumenta la presión de Olivos sobre Scioli, que sería el responsable de una eventual derrota, en tanto que Kirchner asumiría para si los laureles de la victoria.
Nota.: Armando Lemos
Columnista: Armando Lemos
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