20/11/2009
El espíritu de los Juegos Deportivos Buenos Aires la Provincia es, además de fomentar la práctica del deporte a través de la competencia, mostrar ejemplos de vida que sirvan a los chicos como estímulo para el futuro, que les permitan superar todos los obstáculos que se les presentarán en cada etapa de su vida. Y uno de esos ejemplos más rotundos es el de Nicolás Pueta.
Quien no esté dentro del mundo del rugby tal vez no sepa demasiado sobre la particular historia de este jugador de 26 años, que juega actualmente en el club San Andrés, y que ha jugado en equipos de Francia y Holanda.
Lo que lo distingue del resto de sus compañeros de ovalada no es un estilo de juego, ni la potencia con que se desenvuelve dentro de la cancha, ni algún look particular que le sirva de marketing. Nada de eso.
Lo que lo diferencia, y lo transforma en ejemplo es que por un problema congénito, Nico Pueta nació con su pierna izquierda casi sin desarrollar, debido a que durante el último período de gestación el fémur se le desprendió de la cadera e impidió el normal desarrollo de ese miembro. Cosa que, por supuesto, no le impidió cumplir su sueño: jugar al rugby.
Pueta brindó ayer jueves una charla para chicos que están participando en los juegos, durante la cual contó abiertamente toda su historia, a la vez que iba mostrando en imágenes, a través de un proyector, cada una de las etapas que fue superando.
Antes de la clínica, el rugbier charló, y contó toda sus sensaciones a la hora de erigirse en un ejemplo de vida y sacrificio para los chicos. “Lo que siempre me motivó a seguir adelante fue que necesitaba estar con mis amigos, y mis amigos siempre estaban en el club San Andrés. De chico fui un apasionado del rugby, y siempre tuve como meta entrar a una cancha. Y por suerte, con mucho empuje y tenacidad lo pude lograr”.
Sobre las dificultades que tuvo que superar, Puerta sostuvo que “no voy a negar que hubo momentos muy complicados, pero por suerte siempre tuve a mi familia al lado para sacarme de esos pozos. Por suerte, una vez que ya recibí todas las aprobaciones para estar dentro de una cancha, enseguida me transformé en un par, tanto para mis compañeros como para mis rivales y árbitros”.
Ver las imágenes de este jugador que se desenvuelve normalmente en una cancha, en un deporte donde la fortaleza física es imprescindible, genera un sinnúmero de sensaciones. Porque Nico Pueta sabe que está en inferioridad de condiciones, pero también sabe que con esfuerzo logró ponerse a la altura de las circunstancias.
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